En la chacra de unos tíos de mi mamá, en Gral Alvear (Mendoza), sentada entre mis dos primos: Hortensia y Carlos Hugo, mi papá en el pescante, mi mamá con un vestido a cuadros (tenía 25 años!), mis tías Marietín y Angelita.
Elie Wiesel cumplió 80 años en 2008. El autor de Noche , su memoria de la tragedia nazi -de la que no salieron con vida su padre, su madre y la menor de sus tres hermanas-, ganó el Premio Nobel de la Paz en 1986.
Después de tantos años de testimonio y ocho décadas de una vida muy peculiar a cuestas, ¿hay algún asunto en particular que hoy concentre más su atención? -Que haya tanta violencia en el mundo, tanta injusticia. Pero también algo que la gente tiende a olvidar, y es el hambre. Hambre en el mundo. Hambre para millones de personas. El hambre es para mí como una maldición bíblica. Yo defino lo que ocurre como "la vergüenza del hambre", porque la gente que tiene hambre se suele avergonzar de eso. Pero no estamos haciendo lo suficiente para remediarlo. -¿Qué otros asuntos lo inquietan? -No puedo entender cómo es posible que el mundo le haya permitido a Rusia invadir y oprimir al pueblo de Georgia. O la tragedia que continúa ocurriendo en Darfur. Hay demasiado en juego en el mundo como para permanecer indiferentes. Hay demasiado para sentirnos culpables si no reaccionamos. -Dada su experiencia de los últimos 60 años, ¿cómo combate esa indiferencia general y constante? (Suspira) -Se trata de buscar un despertar moral. Lograr que el otro piense que, si un tercero sufre, de algún modo nosotros no estaremos completos. Que nos debemos a aquellos que sufren y que no podemos ser cómplices de una injusticia. Esa es la forma; más bien, no hay otra forma más que esa. La indiferencia, para mí, no es sólo un pecado. Es un castigo. Una persona que es indiferente a otra que sufre, es también indiferente a su propio dolor. Está incompleto.
1 pollo cortado en presas 3 cebollas grandes 1 morrón rojo 4 zanahorias 6 tomatitos cherry 5 ó 6 naranjas de jugo 1 cucharadita de Maizena (opcional) Sal y pimienta
Salpimentar y sellar las presas en una olla grande con un poquito de aceite. Sacarlas y dejarlas aparte. En la misma olla hacer un colchón con las cebollas cortadas, las zanahorias y el morrón en juliana y los tomatitos. Poner las presas sobre el colchón y cocinar, echándole el jugo de las naranjas. Disolver en el jugo la Maizena para espesar la salsa (sólo si está muy líquida). Si es necesario, usar el jugo de otra naranja o un chorrito de agua y agregar sal y pimienta. Lo ideal es que quede levemente caramelizado.
El premio nobel de Literatura Harold Pinter, uno de los dramaturgos británicos más importantes, murió esta Nochebuena a los 78 años Escribió 32 obras teatrales, además de guiones para radio y televisión. Hizo los libretos de "La amante del teniente francés" , de Karel Reisz (1981), y de "El sirviente" (1963) y "El mensajero del amor"(1970), ambas de Joseph Losey. En 2005, Pinter recibía el premio Nobel. Atacó con vehemencia la política en Irak del presidente estadounidense, George W. Bush, y del ex primer ministro británico Tony Blair, al que calificaba de "criminal de guerra". Además, Pinter protestó contra el bombardeo de Serbia por parte de la OTAN y defendió los derechos de los kurdos.
Tita Merello (11 de octubre de 1904- 24 de diciembre de 2002)
Tita
Se terminó la estufa de vivir en yanta, ya era hora de tomarse el piro cuando por fin el último suspiro puso las cosas en su lugar ... y basta.
Y el mundo material ya se ha finito, no hay lágrima, ni llanto, ni tristeza, es que nos queda un toco de grandeza de esa mistura de talento y mito.
Buenos Aires que no es gila, te hizo suya porque sos hija de su misma entraña, por tu andar de fabriquera por Pompeya, por tu decir arrabalero por Chiclana.
Por tu pinta de hembra bien porteña que no tembló jamás, porque eras macha, porque nunca tuviste pelos en la lengua, ni bajaste el tono ante el rocho ni la cana.
Y bueno, hermana Tita..., yo no quería hacer triste la cantada, simplemente decirte chau, hasta otro día, pero al fin quedé pagando porque tengo una lágrima en los ojos y un nudo de zorzal en la garganta.
Letra: Tito Reyes Poema lunfardo dedicado a Tita Merello.