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domingo, 20 de junio de 2010

martes, 25 de mayo de 2010

200 años

Festejo del Bicentenario.

Cristina en los festejos.

Cabildo de Buenos Aires.

Inauguración del Colón.

En el Valle de la Luna, San Juan.

Paracaidistas sobre el aeroparque de la ciudad de Buenos Aires.

jueves, 9 de julio de 2009

Borges y la Patria


Oda escrita en 1966

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete
que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.
Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.
La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. (si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
Blanco y Negro relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria. Pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.
Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

Jorge Luis Borges
(“El Otro, el mismo”)

sábado, 20 de junio de 2009

20 de junio de 1820


20 de junio de 1820

Doctor:
acepte este reloj como honorario.
Sólo el reloj me queda y es inútil
seguir midiendo el tiempo que se acaba.
Únicamente usted y mis recuerdos
vinieron hoy a visitarme.
¿Qué ocurre afuera? Vuelvo a oír los ruidos
de una patria incipiente y tumultuosa,
y nada puedo hacer. Doctor ¿me escucha?
Estudié en Salamanca y al volver
quise ayudar a iluminar un sueño,
ser abogado de la primavera,
pero cambié las leyes por la espada.
General de batallas y desdichas,
en Salta, Tucumán y Vilcapugio
vi resbalar la sangre de la historia.
Y en medio del fragor -arrojo y muerte-
amé con desenfreno y cobardía;
tuve hijos que no reconocí, fortunas
que deseché, amigos, camaradas,
que me quisieron o me traicionaron.
Fui, como muchos, noble y egoísta,
mas mi pecho aún se inflama si recuerdo
el día que en la orilla de aquel río,
bajo el sol vertical, entre las garzas
y unos duros soldados, orgulloso,
le ofrecí a mi país una bandera.
Doctor: siento que esa bandera me redime
del fracaso final, esta agonía.
Adiós doctor, y un último pedido:
que los suaves colores de la patria
envuelvan este cuerpo cuando muera.

Por Antonio Requeni

lunes, 25 de mayo de 2009

El Sol del 25


Ya el sol del veinticinco
viene asomando...
Ya el sol del veinticinco
viene asomando...
Y su luz en el Plata
va reflejando...
y su luz en el Plata
va reflejando...

¡Oíd! Ya lo anuncia la voz del cañón.
Icemos al tope nuestro pabellón...

Y las campanas
mezclan sus alborotos
al de las dianas...

¡Viva la Patria!, se oye
y el clamoreo...
¡Viva la Patria!, se oye
y el clamoreo...
Y nos entra en la sangre
cierto hormigueo...
y nos entra en la sangre
cierto hormigueo...

Al pueblo, al gauchaje
hace el entusiasmo
temblar de coraje.

Y hasta parece
que la estatua 'e Belgrano
se estremeciese...

Al blanco y al celeste
de tu bandera...
contempla victoriosa la cordillera...
contempla victoriosa la cordillera...

... Pa' traerte laureles cruzaron los Andes
San Martín, Las Heras, Soler y otros grandes...
Y ya paisanos... ¡fueron libres los pueblos americanos!

Música: Carlos Gardel
Letra: Razzano y Lombardi


Canta Carlos Gardel:


jueves, 11 de septiembre de 2008

En el día del maestro...



Domingo Faustino Sarmiento
(1911-1988)

La obra literaria de Sarmiento estuvo marcada por su actuación política desde que escribió en 1845: "¡Sombra terrible de Facundo, voy a evocarte, para que, sacudiendo el ensangrentado polvo que cubre tus cenizas, te levantes a explicarnos la vida secreta y las convulsiones internas que desgarran las entrañas de un noble pueblo! (...) Facundo no ha muerto ¡Vive aún! ; está vivo en las tradiciones populares, en la política y las revoluciones argentinas; en Rosas, su heredero, su complemento. (...) Facundo, provinciano, bárbaro, valiente, audaz, fue reemplazado por Rosas, hijo de la culta Buenos Aires, sin serlo él, (...) tirano sin rival hoy en la tierra". Estos párrafos del Facundo nos muestran el estilo de Sarmiento. Facundo, a quien odia y admira a la vez, es la excusa para hablar del gaucho, del caudillo, del desierto interminable, en fin, de la Argentina de entonces, de todos los elementos que representan para él el atraso y con los que hay que terminar por las buenas o las malas.

Extraído de la biografía de Sarmiento por Felipe Pigna
Para leer la biografía completa:

www.elhistoriador.com.ar/biografias/s/sarmiento.php

domingo, 17 de agosto de 2008

San Martín


Daguerrotipo de San Martín tomado en París en 1848. Placa de cobre de 12 por 10 cm. Se trata de la única imagen fotográfica de José de San Martín, el original se encuentra en el Museo Histórico Nacional (Argentina) .

miércoles, 9 de julio de 2008

Cielito de la Independencia


Hoy una Nación
en el mundo se presenta,
pues las Provincias Unidas
proclaman su Independencia.

Cielito, cielo festivo,
cielo de la libertad,
jurando la Independencia
no somos esclavos ya.

¡Viva la Patria, patriotas!
¡Viva la Patria y la Unión,
viva nuestra independencia,
viva la nueva Nación!

Cielito, cielo dichoso,
cielo del americano,
que el cielo hermoso del Sud
es cielo más estrellado.

Bartolomé Hidalgo (1788-1822)