No hay garantías
pero todo está como era:
el mar, el cielo y la línea del horizonte.
Se cumplen las profecías,
tarde o temprano el encuentro
y el asombro justiciero.
El gato no teme al abismo,
los buenos siguen del lado de los buenos,
y el que las hace, las paga …
Voló el pájaro que comió,
están los cuervos que te sacan los ojos
y la necesidad de los herejes …
Pelea el que no está muerto,
no quiere oír el peor sordo
y el olmo no te da peras.
Cuánta calma después de la tempestad,
del que sembró vientos
y Dios lo perdonó, sin averiguar.
Amanda VistuerMarzo 2010
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