jueves, 5 de junio de 2008

Un lugar en el mundo.



Es bueno esto de saltar la cerca y encontrarme con Lucía,_ pensaba el gato Manuel relamiéndose los bigotes todavía con gotitas de leche._ Nunca tuve que andar mucho para encontrar amor...
¡La madre de Lucía sí que era hermosa! Me acuerdo que me venía a buscar ella. Fue mi primera gata. Ella sabía que yo tenía miedo pero supo insistir. Fueron años deliciosos. Pero ahora Lucía...¡qué excitante es!, ¡y qué tierna!...
El gato Manuel había sabido ganarse su lugar en la casa. Fue un vagabundo desde que se escapó de esos niños horribles que jugaban al doctor y lo pinchaban. Supo de baldíos, tejados y noches heladas. De hambre y tachos de basura, de perseguir ratones y gorriones y de perros que lo perseguían a él. De escobazos y pedradas.
Ya no era gracioso y la miseria lo ponía cada vez menos atractivo. Hasta que esa misma miseria le hizo darse cuenta de que aquel profesor necesitaba de una compañía. Y se propuso seducirlo hasta que lo consiguió.
Se pusieron de acuerdo. Era vivir y dejar vivir.
.............................................................................................................................................................................................
La gata Lucía era una buena madre. Se sentía satisfecha mientras miraba a sus cinco hijitos jugando y revolcándose en el pasto recién cortado. Eran todos hermosos. Había tres parecidos a ella, peludos y esponjosos, y dos atigrados, de pelo corto y brillante como el padre.
El sol entibiaba su cuerpo macizo y la llenaba de placidez hasta adormecerla. De vez en cuando abría a medias sus ojos como para seguir la vigilancia.
En la casa donde vivían no les faltaba nada. Era una familia civilizada en la que tenían su espacio y podían desarrollarse a su antojo. Hasta los chicos se cuidaban de alzar a sus pequeños. Esto no era común, porque ella sabía que para la mayoría de los niños los bebés de su especie son como juguetes que manipulan a su antojo.
Se sentían queridos y no manoseados.
Ser gatos respetados es el mayor bien en esta tierra. No podía pedir más.

Amanda Vistuer

2 comentarios:

bela dijo...

No todo el mundo entiende a los gatos, esos seres que comparten nuestras vidas. Siempre me ha costado conectar con la gente a la que no le gustan los gatos. Ellos son mucho mas que animales, son misteriosos, sensitivos, cariñosos y amables y cuando te aman no hay amor igual. Es un amor con respeto, con verdadera lealtad no sumisión como la de los perros. Si Amanda, me gustan mucho los gatos. Toda mi vida me han acompañado. Me alegra que tu tb los ames.

Amanda dijo...

Bela, eres muy sensible y expresas tus sentimientos con mucho talento y maestría. Celebro este contacto. Visito tu blog y comparto tu amor por el cine.